Declaración Pachuca 2018

 

DECLARACIÓN DE PACHUCA

Reunidos en la ciudad de Pachuca, México, en el XXII Congreso Ciencia y Vida en torno al tema Solidaridad Intergeneracional; y tras las ponencias, conferencias y debates, y en línea con los pronunciamientos programáticos de los veintiún congresos anteriores auspiciados por la Universidad Libre Internacional de las Américas y la Fundación Interamericana Ciencia y Vida, hacemos pública esta DECLARACIÓN en la que acordamos proclamar:

1.- La necesidad de coordinar entre las instancias académicas internacionales una cultura inclusiva de acogida a la vida. Esta cultura debe hacer frente y contrapeso a los presupuestos ideológicos de la cultura del descarte sustentada por los órganos de poder político y mediático de ámbito global en el mundo actual. Es urgente que el mundo académico se independice de la tutela de estos poderes para pensar y proponer con libertad soluciones viables que puedan concretarse en dejar a la posteridad un mundo mejor que el que nosotros nos encontramos.

2.- La importancia de recordar el insustituible rol de la familia en la consecución de una genuina equidad intergeneracional que ampare y tutele a las clases pasivas. Por un lado, acogiendo y criando, en decisión libre y responsable, con todo el apoyo económico necesario de la administración pública para que nunca los hijos sean una carga, a los nuevos miembros de la sociedad. Y, por otro, disponiendo de la justa ayuda para cuidar de la dependencia en que incurren las personas ancianas y enfermas afrontando así estas etapas de la vida con dignidad y amparo. Nos parece que este es el cometido principal de cualquier buen gobierno digno del nombre.

3.- La recuperación de la bondad del ahorro anteponiéndolo a la urgencia de vivir con créditos, particularmente que lo que se refiere en las políticas públicas a la seguridad, sostenimiento y mejoramiento de los sistemas de salud. No hay mayor equidad que la de asegurar a todo el mundo unas garantías que cubran las contingencias de enfermedad y accidente en base a criterios de justicia. La evolución y el cambio social que llamamos progreso, al tiempo que han restado importancia y justificación al monopolio estatal en la educación y la defensa, no han hecho sino aumentar la urgencia de llegar a una justa equidad médica.

4.- La inalienable responsabilidad de preservar el legado ecológico para las futuras generaciones terminando con toda la radicalidad exigible a la naturaleza del problema con las políticas y usos de deterioro ambiental. Es necesario implementar con urgencia un rechazo privativo de comodidades que acabe con la cultura del usar y tirar y que puede concretarse en cuanto a las políticas públicas en: a) moratorias específicas como la del plástico o la de la energía nuclear; b) la disminución programada y sostenida de dependencias negativas como las del combustible fósil; y c) el incremento en la protección de espacios y especies. Todo ello constituye el núcleo básico de una justa política internacional.

5.- La exigencia de un cambio de mentalidad que hunda sus raíces en los presupuestos culturales de la sociedad global para aceptar nuestras responsabilidades históricas. Aquí la academia debe de actuar con diligencia y excelencia, tanto para explicar la caducidad de muchas de las derivaciones prácticas de los sistemas de pensamiento que han marcado el mundo contemporáneo, como para alumbrar el futuro con propuestas atrayentes y novedosas. Entre ellas destacamos la luz que encontramos en quien dijo aquello de que “es bueno que Él crezca y que yo mengüe”. Si queremos garantizar una vida mejor a los que vengan después hemos de rescatar la vulnerabilidad y asumirla como nuestra en vez de trasladarla al futuro.

En Pachuca, a 25 de agosto de 2018.