Reunidos en Sala de convenciones del Banco Central del Paraguay, con motivo del XXVi Congreso
Internacional Ciencia y Vida, en torno al tema Más allá de la Modernidad: Expectativas, Peligros y
Retos, tras las ponencias, conferencias y debates, y en línea con los pronunciamientos programáticos
de los congresos anteriores, hacemos pública esta DECLARACIÓN en la que recordamos y acordamos:
- En este fin de época el mundo se enfrenta a retos formidables y, en correspondencia, el
clima de opinión global se ha tornado pesimista. Se trata de una apreciación compartida
también por aquellos que disfrutan de salud y bienestar: juzgan de modo positivo su
situación particular y de modo negativo la situación general, de su país o del mundo.
Aun siendo formidables los retos, el principal desafío al que nos enfrentamos es el
envejecimiento de la población y la caída de la natalidad. - La Tierra contempla un escenario demográfico inédito en la historia de la humanidad: la
tendencia del aumento de ancianos sobre niños. Se invierte la pirámide demográfica.
Este fenómeno se da por primera vez en países como Japón o Corea del Sur y se extiende
rápidamente a Occidente. Es previsible que llegue pronto a la totalidad del mundo. En
este contexto no es extraño que se difunda la eutanasia por conveniencia económica, y
resulta sorprendente la perseverancia de tantos estados y organismos internacionales
en la difusión y defensa del aborto, la primera causa de muerte en el mundo. - Una doble amenaza se cierne sobre la población mundial: el aborto en el comienzo de
la vida y la eutanasia en el final. Ambas prácticas manifiestan el máximo desprecio a la
vida y a las personas y provocan la muerte de millones de seres humanos y otras muchas
víctimas colaterales. Es, efectivamente, el fin de la modernidad. - Mirando al porvenir, es necesario abandonar la cultura de la muerte y adoptar políticas
favorecedoras de la vida. De esta forma, la humanidad pasaría a estar en condiciones de
afrontar los principales retos del cambio de era, tales como guerras, pandemias, crisis
económicas, destrucción ecológica, pérdida de sentido y libertad, abusos, conflictos y
polarización a gran escala, entre otros. El máximo respeto a la dignidad humana pasa
por considerar la vida como un fin en sí mismo y no medio para nada. Al cabo, es la
población la que debe orientar la política y gobernanza y no al revés. - Tomando en consideración los retos bioéticos que para el devenir humano presentan las
innovaciones técnicas de última generación en un contexto cultural donde prima el
relativismo ético, señalamos la urgencia de considerar:
a) No podemos dar la espalda en el ámbito académico a fenómenos socio técnicos de
nueva implantación. El objetivo es interpretar y discernir esos acelerados avances. Hay
una biotecnología y un transhumanismo benéficos que han proporcionado mejoras
importantes en el tratamiento de amputaciones gracias al desarrollo de brazos y piernas
biónicas. En breve plazo de tiempo la interfaz cerebro-ordenador permitirá a enfermos
con dificultades de fonación (por enfermedades neurológicas, como síndrome del
cautiverio, esclerosis lateral amiotrófica, parálisis central de las cuerdas vocales)
comunicarse a través de la pantalla del ordenador. Con la edición genética CRISPR-Cas9
es posible corregir las mutaciones genéticas responsables de la fibrosis quística y algunos
tipos de distrofia muscular. Lejos de dar la espalda a estas investigaciones, debemos
fomentar espacios de reflexión e investigación para ofrecer a los diversos estamentos
sociales y gubernamentales las herramientas necesarias para la toma de decisiones
informadas y justas.
b) Recordamos la raigambre social y benéfica del desempeño clínico que actúa siempre
con el máximo respeto a la dignidad humana. Un implante sirve para ayudar a recuperar
capacidades perdidas y autoestima, no principalmente para generar un beneficio
económico. La sanidad y una cobertura universal de calidad se adivinan como el principal
objetivo y justificación de la política de estado en la nueva edad por venir.
c) Si bien el siglo XX derribó antiguas barreras conceptuales en la política y las ciencias,
la ausencia de estas no implica la desaparición de los controles éticos que se adivinan
cada vez más necesarios frente el uso de algoritmos en la prestación de servicios. Así
como en la medicina es necesario reclamar la centralidad de la relación entre paciente
y médico, y su autonomía respecto a presiones externas, ello debe de reflejarse también
en la economía por lo que se refiere a las actividades de producción y consumo, a la
enseñanza, y a la política. La transparencia y la relación personal es un requisito
fundamental de la vida en sociedad. - Siendo plenamente conscientes de que el advenimiento de una nueva edad cultural
ocasiona cambios en la interpretación de leyes y derechos, incluso nuevos marcos
jurídicos, señalamos la urgencia de:
a) Recordar la importancia y los orígenes de la libertad de cátedra, de expresión y de
iniciativa educativa, que son y serán defensas frente a cualquier tipo de totalitarismo. Es
necesario que se respete y fomente el pluralismo en una sociedad que cada vez favorece
más y cuenta con medios sofisticados para la imposición cultural y de pensamiento.
b) La ley tiene el objetivo de proteger y garantizar los valores inalienables de la persona,
como son la vida y la libertad. Todo marco jurídico que se base en un planteamiento
relativo o utilitarista que amenace la integridad de la persona deja de ser ley para
convertirse en amenaza. Así, las recomendaciones y normas emanadas de instituciones
supranacionales ajenas a la legitimidad democrática y la responsabilidad política,
herederas de un mundo ya pasado, donde la amenaza de la fuerza se imponía sobre el
derecho, la representación y la libertad. Su vigencia deberá de revisarse con reformas
profundas.
c) Se deberá rescatar una lógica funcional con criterios abiertos y novedosos para la
medición del desarrollo y demás instrumentos de previsión social, incorporando valores
humanistas, y no solo instrumentales, en la elaboración de objetivos y procesos
políticos. Ello implica repensar el quehacer académico liberándolo de
condicionamientos utilitaristas para rendimientos contables a corto plazo. Las
universidades y centros de saber deben abrirse a los bienes relacionales, la
responsabilidad ante otros, y ante lo venidero. No son una empresa comercial. - Acogiendo los temores y esperanzas que siempre provocan los cambios estructurales, y
para evitar las lacras y tensiones que una actitud inmovilista y su efecto paralizante
pueden provocar, vemos necesario:
a) Profundizar en el sistema, teórico e institucional, de los Derechos y Deberes Humanos
incorporando criterios de responsabilidad y agencia, fundamentados en la vigencia y
desarrollo de instancias civiles. La separación de poderes ha de ser efectiva y universal
en la nueva época poniendo la razón y no la fuerza en la cúspide de la sociedad.
b) La garantía de una democracia plural proviene del respeto. La sociedad es antes que
el individuo pues todos nacemos en sociedades, lenguas, creencias y familias ya
existentes. Al efecto, la civilidad, que en la modernidad ha sido víctima de la estatalidad,
debe contar con recursos para garantizar su autonomía. Es el estado el que sirve a la
sociedad y no al revés. Es la sociedad la que conforma el estado y no el estado el que
moldea la sociedad. Así, la defensa de la familia y de los diversos emprendimientos
sociales nacidos de la base social deban de conformar el marco político y convivencial
de los próximos años.
c) La libertad educativa, como toda libertad, se transparenta y se hace visible en la
pluralidad. En la nueva época, alejados de uniformismos y planes universales, la mayoría
de edad de la sociedad civil se visibilizará en la paulatina sustitución del control estatal
por el civil sobre la tarea educativa, más allá de asegurar los derechos y deberes que la
dignidad humana básica y el apoyo a las familias haga necesario. - Abrazando un humanismo propositivo ante los diversos escenarios que una nueva época
abre para la humanidad y siendo conscientes de las lacras y rémoras que la modernidad
nos deja, vemos conveniente la urgencia de abordar medidas para que:
a) Cese la cultura del desperdicio y que la externalidad económica altere precios a su
conveniencia. Todos los precios deberán ser reales, y, por tanto, incluir el coste de la
obliteración del producto, asimilación del desecho y almacenamiento del residuo, así
como la limpieza y recuperación del entorno donde se haya producido revirtiéndolo a su
estado original mejorado.
b) Se proceda a un nuevo rearme social preventivo para que las nuevas tecnologías sean
provechosas y pasen el filtro de bondad requerido para su uso y disfrute. Se trata de
evitar adicciones y rémoras perniciosas con métodos de enganche en los jóvenes,
monopolios informativos, o imposiciones de uso, de modo que efectivamente se dé la
libre alternativa a su manejo. Deberán proporcionarse modos y espacios libres donde
quien lo desee pueda entablar relaciones directas cara a cara sin mediación obligatoria
de pantallas, ya sea en relaciones oficiales o privadas en los diferentes ámbitos
comerciales, educativos o lúdicos.
c) La nueva época, como ha ocurrido con las anteriores, traerá nuevos ordenamientos
políticos y sistemas de adscripción. Algunos se basarán en la superación de la
territorialidad dando paso a ciudadanías y fiscalidades electivas. La nueva cultura deberá
de abrirse a estas y otras novedades que implicarán la superación de nacionalismos
estrechos, la revalorización de la libre elección, la apertura a nuevos imaginarios y
cosmovisiones, y, también, a la proximidad con lo diverso y la fundamentación de nuevos
arraigos. Un reto intelectual al que habrá que abrirse mediando las actitudes y aptitudes
pertinentes.
En Asunción, Paraguay, a 27 de Julio de 2025.