{"id":3138,"date":"2021-12-22T13:00:43","date_gmt":"2021-12-22T12:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/ulia.org\/diseloconcine\/?post_type=avada_portfolio&#038;p=3138"},"modified":"2021-12-22T13:00:43","modified_gmt":"2021-12-22T12:00:43","slug":"en-el-corazon-del-mar","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/ulia.org\/diseloconcine\/portfolio-items\/en-el-corazon-del-mar\/","title":{"rendered":"En el coraz\u00f3n del mar"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-right:10%;--awb-padding-left:10%;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:calc( 1280px + 0px );margin-left: calc(-0px \/ 2 );margin-right: calc(-0px \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:0px;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:0px;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:0px;--awb-spacing-left-medium:0px;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:0px;--awb-spacing-left-small:0px;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"page-header\">\n<h2 class=\"fusion-responsive-typography-calculated\" style=\"--fontsize: 35; line-height: 1.29;\" data-fontsize=\"35\" data-lineheight=\"45.15px\"><b>EN EL CORAZ\u00d3N DEL MAR (Ron Howard, 2015)<\/b><\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"articleBody\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos ante una nueva versi\u00f3n de <em>Moby Dick<\/em>, de la novela de Herman Melville. La he escogido por los tres temas que siempre me ha suscitado esta obra maestra: el misterio del hombre, sus l\u00edmites y, el l\u00edmite de todos sus l\u00edmites, la muerte. Me explicar\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1. Somos un misterio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moby Dick es un misterio. \u00bfLeyenda, ficci\u00f3n o realidad? Un <strong>misterio<\/strong> que refleja el misterio que somos cada uno de nosotros. \u00bf<strong>Qui\u00e9n es el hombre<\/strong>? \u00bfEs cierto que Hitler y el Padre Kolbe, el estrangulador de Boston y la Madre Teresa de Calcuta son seres pertenecientes a la misma especie?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos autores, de formas diversas, han puesto de relieve este misterio. V. E. Frankl dice, por ejemplo, que el hombre \u00abes el ser que ha inventado las c\u00e1maras de gas y, asimismo, ha entrado en ellas con paso firme, musitando una oraci\u00f3n\u00bb. San Agust\u00edn \u00abconfiesa\u00bb en sus <em>Confesione<\/em>s: \u00abhe llegado a convertirme en un problema para m\u00ed mismo\u00bb. Y B. Pascal lo expresa haci\u00e9ndonos ver que \u00abel hombre supera infinitamente al hombre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo escritor en la novela escribe: \u201ces vano intentar divulgar lo que es profundo, y toda verdad humana es profunda. De ese minero subterr\u00e1neo que trabaja en todos nosotros, \u00bfc\u00f3mo puede uno deducir ad\u00f3nde conduce su pozo por el sonido desplazado y ensordecido de su piqueta? (&#8230;) Pues todo lo que es de verdad prodigioso y temible en el hombre, jam\u00e1s se ha puesto a\u00fan en palabras o libros\u201d (Herman Melville, <em>Moby Dick<\/em>). Como diciendo que\u2026 todav\u00eda no hemos visto todo, no hemos tocado fondo, que moriremos sin conocernos del todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efectivamente, cada uno de nosotros esconde un <strong>amasijo de contradicciones <\/strong>que dificulta su compresi\u00f3n, su entero control. Una curiosa mezcla de grandeza y miseria, de ambici\u00f3n y bajeza, de grandiosidad y peque\u00f1ez empapa todo nuestro existir. Ovidio lo describe as\u00ed: \u00abveo lo que es bueno y lo apruebo, y sin embargo despu\u00e9s hago lo contrario\u00bb. Y es que somos capaces de conocer y dominar la naturaleza y, al mismo tiempo, morir por un imprevisible accidente; capaces de dar la vida por nuestro hijo y abortar al reci\u00e9n concebido; capaces de ayudar generosamente en las zonas m\u00e1s necesitadas de la tierra, y estafar y corromper en nuestro trabajo; capaces de la abnegaci\u00f3n m\u00e1s absoluta y de la traici\u00f3n m\u00e1s vil; capaces de aborrecer a nuestro Creador y, al d\u00eda siguiente, comerle. Compasivos y crueles, jueces de todas las cosas y gusanos miserables; destinatarios de la verdad y cloacas de mentiras. Seres que llevan continuamente el cielo en vasijas de barro; as\u00ed somos: \u00abhe aqu\u00ed al hombre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moby Dick nos planta ante este misterio, lo simboliza (no es un cachalote m\u00e1s, \u00bftiene algo de humano?, \u00bfrazona o memoriza?); pero es Cristo quien lo resuelve. San Juan Pablo II insisti\u00f3, desde su primera enc\u00edclica <em>Redemptor hominis<\/em>, en que quien sabe de Dios sabe del hombre. Hac\u00eda as\u00ed eco al Concilio Vaticano II cuando afirmaba: que s\u00f3lo <strong>Cristo<\/strong> \u201crevela el hombre al hombre\u201d ya que, \u201cen realidad, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado\u201d (GS, n. 22). Es decir, para conocernos debemos intentar conocerle\u2026 en \u00c9l nos desvelaremos, nos llegaremos a ver c\u00f3mo somos en realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2. Los l\u00edmites<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moby Dick no s\u00f3lo nos recuerda que somos un misterio, sino tambi\u00e9n que hay ciertos l\u00edmites que no nos conviene traspasar. La misteriosa ballena se presenta como un <strong>l\u00edmite<\/strong> ante el todopoderoso hombre. Ese ejemplar \u00fanico, que hasta por momentos parece racional, es una burla, un insulto a todas las t\u00e9cnicas y c\u00e1nones de los balleneros. De ah\u00ed que se convierta en una <strong>obsesi\u00f3n<\/strong> por verla, por capturarla. Obsesi\u00f3n y reto: atracci\u00f3n. Quienes se embarcan tras ella saben que cualquier capit\u00e1n que se enfrente a ella, se enfrentar\u00e1 a su propia muerte; pero no deja de ser atrayente\u2026 ver si uno puede ser una excepci\u00f3n, si puedo traspasar el l\u00edmite.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Moby Dick no mata si su existencia no se ve amenazada, lo que le recuerda al hombre es que no debe conquistarlo todo, que el oc\u00e9ano es muy grande y \u00e9l debe prescindir de un pedazo. La misma idea que refleja, al principio de la creaci\u00f3n, el \u00e1rbol que estaba plantado en mitad del para\u00edso, <strong>el \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la creaci\u00f3n del primer hombre y la primera mujer Dios les dijo: \u00ab<em>de todos los \u00e1rboles del para\u00edso puedes comer, pero del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el d\u00eda que de \u00e9l comieres, ciertamente morir\u00e1s<\/em> (Gen 2, 16-17)\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9? Porque ante ese \u00e1rbol decid\u00edamos si est\u00e1bamos <em>dispuestos a ser criaturas, o solamente a subsistir por nosotros mismos<\/em>; es decir, si reconoc\u00edamos que no \u00e9ramos los se\u00f1ores absolutos de la propia existencia y de todo lo que nos rodeaba, o pretend\u00edamos ponernos a nosotros y al mundo bajo nuestro se\u00f1or\u00edo; en definitiva, si \u00edbamos a dejar que Dios ocupara el centro de la existencia, o pretend\u00edamos colocarnos en el centro (donde precisamente estaba el \u00e1rbol\u2026 en el centro del para\u00edso).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque si escog\u00edamos lo segundo llegar\u00edamos a determinar sin ninguna otra referencia el bien y el mal: decidir\u00edamos sin m\u00e1s lo bueno y lo malo (sin ninguna referencia a la naturaleza, ni a la palabra de Dios).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace ya algunos a\u00f1os, uno de mis maestros me cont\u00f3 el siguiente suceso. Asist\u00eda a una reuni\u00f3n que Juan Pablo II organiz\u00f3 un verano con profesores de diversas universidades. Le toc\u00f3 sentarse cerca del Papa. Estaba hablando un profesor de una universidad francesa y su exposici\u00f3n sobre la juventud actual pose\u00eda un cierto tono negativo. M\u00e1s o menos ven\u00eda a decir que \u201cla juventud de hoy estaba perdida\u201d. Mi maestro, entonces, oy\u00f3 comentar al Papa -a modo de reacci\u00f3n- en tono muy bajo: \u201clo que ocurre es que el hombre ha perdido de vista que es criatura\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Palabras siempre actuales. El hombre no quiere ser criatura porque no quiere ser medido, dependiente, no quiere necesitar a (de) nadie. Pretende ser \u00e9l mismo pero sin Dios, pretende ser Dios mismo. Y es, entonces, cuando Dios se convierte en un rival o en un extra\u00f1o; alguien que estorba. Moby Dick es pac\u00edfico, pero al hombre se le presenta como un rival que le estorba. Por eso no pensemos que estamos ante algo raro o muy lejano\u2026 esa ballena, ese \u00e1rbol son s\u00edmbolos de una opci\u00f3n ante la que nos encontramos cada d\u00eda: el pensar que no necesitamos de Dios para hacer el bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: var(--body_typography-color); font-family: var(--body_typography-font-family); font-size: var(--body_typography-font-size); font-style: var(--body_typography-font-style,normal); font-weight: var(--body_typography-font-weight); letter-spacing: var(--body_typography-letter-spacing);\">H. Benson en su novela <\/span><strong style=\"color: var(--body_typography-color); font-family: var(--body_typography-font-family); font-size: var(--body_typography-font-size); font-style: var(--body_typography-font-style,normal); letter-spacing: var(--body_typography-letter-spacing);\"><em>El amo del mundo<\/em><\/strong><span style=\"color: var(--body_typography-color); font-family: var(--body_typography-font-family); font-size: var(--body_typography-font-size); font-style: var(--body_typography-font-style,normal); font-weight: var(--body_typography-font-weight); letter-spacing: var(--body_typography-letter-spacing);\"> lanza una especie de profec\u00eda. La acci\u00f3n se desarrolla en el futuro. El anticristo ha llegado y la Iglesia es fuertemente perseguida. El ambiente dominante logra ir apagando todo brote de Dios y, curiosamente, el hombre va ocupando su lugar. En las iglesias, en el sitio que antes ocupaba el sagrario, encontramos ahora esculturas del \u201chombre\u201d: el hombre sabio, el musculoso, etc. Pero tal intercambio ya no nos resulta tan sorprendente\u2026 porque lo que Ad\u00e1n y Eva perdieron de vista fue, en el fondo, eso: su condici\u00f3n creatural. La presencia del \u00e1rbol les transmit\u00eda que s\u00f3lo Dios es Dios y ellos\u2026 criaturas; que pod\u00edan llegar a ser se\u00f1ores del mundo, pero por la gracia divina, no por sus m\u00e9ritos o sus propias fuerzas (no por esencia, como lo es Dios). Reconoced vuestra finitud -les recordaba- y, con ello, la verdad sobre vosotros; no pod\u00e9is jugar a arrebatar el mundo a Dios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No nos enga\u00f1emos: <em>lo que nos esclaviza no es la dependencia sino la lejan\u00eda de quien nos ama y ense\u00f1a a amar<\/em>. El amor es lo opuesto al morir\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3. La muerte<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pel\u00edcula todo pringa de muerte porque todo juega con ella. Moby Dick nos dice que si jugamos con ella, si la perseguimos, si traspasamos ciertos l\u00edmites, nos encontraremos con ella. La pel\u00edcula convierte as\u00ed en ambiente esc\u00e9nico el l\u00edmite de todos los l\u00edmites, la muerte. Otra pel\u00edcula refleja que tambi\u00e9n refleja muy bien este sentimiento es <em>El s\u00e9ptimo sello<\/em> , de Ingmar Bergman. La muerte que lo marca todo es la protagonista y el ambiente de la pel\u00edcula, todas las cosas -el amor, la amistad, el placer, etc- son m\u00e1scaras vac\u00edas delante de la fugacidad del tiempo, todo es una danza macabra en torno a la figura de la muerte; todo es endeble, perecedero, provisional, radicalmente pasajero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viaje de la vida no puede ser una traves\u00eda al encuentro con la muerte. Ciertamente moriremos pero no es ese el planteamiento. La muerte es la condici\u00f3n necesaria para la vida. Nuestro viaje es un viaje de vida. La Eucarist\u00eda es la vida eterna en el d\u00eda a d\u00eda, la que va transformando nuestro ser para que seamos capaces de gozar esa vida que nos espera tras el umbral de la muerte. Vivir para la vida, no para la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo no lo mata todo, el amor hace el tiempo eterno, hace que las manecillas de todo reloj mortal se paren. \u201cDet\u00e9n el tiempo en tus manos, haz esta noche eterna\u201d. Cada d\u00eda es afrontado no como un viajar sin m\u00e1s, no es un vamos de viaje&#8230; sino un \u201cvamos a amar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En el coraz\u00f3n del mar<\/em>, no me importa saber si est\u00e1 Moby Dick, me importa saber lo que hay en el fondo del coraz\u00f3n de cada hombre. La pel\u00edcula es una traves\u00eda mar\u00edtima al interior de cada uno. Por eso tambi\u00e9n puede ser interpretada como un viaje para descubrir los monstros que nos atormentan, los nudos que nos tienen paralizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">E.C.M.<\/p>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos ante una nueva versi\u00f3n de Moby Dick, de la novela de Herman Melville. 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