Declaración de Madrid 2013

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Declaración de Madrid 2013 2017-04-11T16:36:14+00:00

Declaración de Madrid

Reunidos en la ciudad de Madrid en el XVIII Congreso Internacional Ciencia y Vida con el fin de reflexionar sobre “Ciencia, humanismos y posthumanismos” y uniéndonos al espíritu de las declaraciones de Bogotá, Asunción, Caracas, Guatemala, Valencia, Cancún, Montevideo, Querétaro, Buenos Aires, San José, México, Cartagena y Guadalajara, con ánimo de contribuir a la comprensión científica del ser humano y su contexto y preocupados por el aumento de poder que el desarrollo tecnológico otorga a individuos e instituciones que sin respeto a la vida humana pretenden condicionar su futuro y diseñar nuevas realidades al albur de sus personales designios e intereses,

PROCLAMAMOS:

  1. La urgencia de proteger el quehacer científico de la aspiración de poder que pretende controlar, cuando no diseñar, la vida de los demás. El respeto incondicional a cada vida humana, sea cual sea su condición y fase de desarrollo es una premisa básica de todo progreso. A la ciencia, como a la política o al ejercicio de cualquier profesión, deben brindarse las seguridades y protección necesarias para que su función no sea usurpada por intereses económicos o por designios manipuladores que muchas veces tienen como seña de identidad  la banalización y menosprecio de la vida indefensa, no autónoma, o en proyecto.

  2. La necesidad de cambiar el modo como percibimos el progreso y desarrollo humanos. La inclusión del enfoque de la privación  debe ser uno de los puntos básicos en la medición comparativa de logros y carencias. En este sentido abogamos por centrar la atención en los más desfavorecidos con criterios de máxima inclusión y alejarnos de valoraciones conglomerativas basadas en la riqueza a la hora de medir la calidad de vida, excelencia, o nivel de desarrollo de los colectivos humanos.

  3. La pertinencia de alertar sobre las posibilidades reales de deshumanización con que amenazan ciertas modas y ficciones científicas. No podemos ignorar que tras la aparente bondad que pretende regalar derechos a animales naturales o artificiales, a robots, o a nuevas especies superiores de humanos manipulados artificialmente, se esconde un peligro real para la vida humana real tal y como la conocemos con su libertad constitutiva y modo de ser.

  4.  La conveniencia de establecer un tribunal penal internacional ante el que los que experimentan con vidas humanas, las usan como medio de producción, o simplemente las destruyen en las fases iniciales de su desarrollo, rindan cuentas. Se hace necesario acabar con la impunidad con que operan ciertos científicos, médicos y sanitarios, destruyendo y manipulando seres humanos al amparo de leyes permisivas o de vacíos legales. Ante ello los países que defienden la vida humana deben reaccionar. De igual modo que ciertos dictadores se cuidan muy mucho de viajar a algunos lugares por miedo a su detención, los que atentan contra el ser humano, independientemente de que su actividad sea permitida en su país de origen, deben saber que no están exentos de ser llevados a juicio ante una corte internacional.

  5. La defensa con nuevo vigor de normas que garanticen la transparencia en la investigación y la pluralidad educativa. Muchas de las acciones que amenazan la existencia y pervivencia del sujeto humano, están originadas en monopolios económicos o políticos que aspiran a uniformar la vida para dominarla. Ante ello conviene diversificar la escuela y dar la máxima transparencia al laboratorio con el objeto de educar en y para la libertad y de investigar con y por responsabilidad. Al efecto también será necesario arbitrar las soluciones pertinentes para que los abusos perpetrados hasta ahora con la manipulación in vitro de humanos no genere disfunciones sociales futuras y se protejan, cuiden y velen sus víctimas.

  6. Por último, abogamos, porque se dé relevancia pública, social y política al humanismo. Parece que hemos olvidado que nosotros somos mucho más que un conjunto de determinaciones genéticas. A nuestra ciencia le falta alma. En este sentido será conveniente fomentar espacios de reflexión y diálogo para que la academia desempeñe ése ámbito de amor desinteresado al conocimiento y al saber, que es en definitiva un amor al ser humano.

En Madrid a 25 de Julio de 2013.