Declaración de Bogotá 2012

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Declaración de Bogotá 2012 2017-04-11T16:36:14+00:00

Declaración de Bogotá

Reunidos en el marco del XVII Congreso Internacional “Ciencia y Vida”, -convocado por la Universidad Libre Internacional de las Américas (ULIA) y la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas (EICEA) de la Universidad de la Sabana-  en torno al tema “Economía y dignidad humana: un reto para América Latina” los ponentes  y participantes inscritos,

Reconociendo que:

En la raíz de la actual crisis económico-financiera gravitan ciertos males de la cultura dominante, y en particular, el fundamentalismo secularista, el individualismo, el materialismo y el utilitarismo, y que de ello ha derivado el economicismo y la especulación financiera que en últimas instancias ponen al descubierto el desconocimiento de la dignidad del ser humano.

La cultura económica dominante se expande a la sombra de los poderes y hegemonías mundiales y pretende convertirse también en la cultura dominante de América Latina.

Los retos que  ante este hecho se presentan a nuestras sociedades no son solo problema de los Estados. Los empresarios, los educadores, los padres de familia y en general todos los ciudadanos de bien pueden aportar su concurso para superarlos. Es por eso que:

 

Proclamamos y proponemos

  1.  La dignidad del ser humano constituye el origen y la finalidad de la actividad económica, y, cada día es más evidente la necesidad de que este principio se torne en paradigma de la actividad empresarial. En esta dirección se puede sostener que el primer objetivo de la responsabilidad social de las empresas es doble: por un lado, se centra en los propios empleados y sus familias, sus condiciones de trabajo dignas, y en general su verdadero bienestar; por otro, en servir al progreso de la sociedad en general sin exclusiones de ningún tipo.
  2. Aunque el discurso de “familia y empresa” se ha generalizado lo ha hecho enfatizando más aspectos como la conciliación para la satisfacción, la productividad y la competitividad, y menos en aspectos relacionados con el empoderamiento de las familias como ámbitos y sujetos de decisión. Se hace entonces necesario recalcar la importancia de tomar en consideración que la identidad humana es una identidad familiar y que la familia en su conjunto debe de estar presente y tomarse en consideración a la hora de plantear y tomar decisiones estratégicas, de funcionamiento y de organización empresarial..
  3. La educación, desde la familia hasta los postgrados, juega un papel esencial en la humanización de la actividad económica y empresarial. Para cumplir con ese papel, el proceso educativo debe profundizar en los fundamentos de la dignidad del ser humano articulados en torno al reconocimiento de sus derechos. Por otro lado, es necesario que la formación empresarial haga credo propio el respeto a los derechos que emanan de la consideración holista del ser humano, que tiene también, aspiraciones trascendentes, deberes comunitarios, y una pluralidad de intereses para los que la empresa no puede constituirse en obstáculo..
  4.  La familia, con la colaboración de la escuela, es el ámbito más decisivo para colocar  los cimientos de la educación en su totalidad y en lo particular en la economía. La meta en este campo es conseguir que los hijos tomen consciencia de los recursos a su disposición, de la forma de afrontar las situaciones económicas cotidianas, de aprender a consumir y a compartir, de llegar a participar en la construcción de una sociedad con mejores oportunidades para todos.
  5.  Se hace necesario repensar nuestros sistemas de salud, teniendo como norte la efectiva prestación del servicio sin aceptar su deterioro por consideraciones financieras. En esto nuestras sociedades deben ejercer presión para que los Estados retomen el rol si no de actor central del sistema, de eficiente regulador.
  6.  Por último llamamos a la reflexión para que con base en nuestras peculiaridades culturales, que aún permanecen abiertas al pensamiento social cristiano, promovamos una actividad económica y empresarial que coloque en el centro al ser humano, y, al tiempo, sepamos presentar alternativas al pensamiento económico dominante en su intento de instrumentalizar, serializar, y servirse de las personas para el aumento de beneficios.

Dado en Bogotá, a 3 de Agosto de 2012.